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Encre Noir Sport by Lalique

Esta fragancia del año 2013 aparece como un sucesor de Encre Noir para hombre del 2006 e inspirándose en una faceta más deportiva y dinámica de la casa de lujo Lalique, conservando el estilo elegante de su predecesor al mantener referencias amaderadas a notas de nuez moscada y vetiver pero con un giro acuático más verde y frío al pomelo. El envase conserva la forma de botella de Encre Noir con un frasco de forma cúbica y tapón de madera también cúbico, cambiando el color del vidrio a transparente y usando en el interior un líquido con tonalidad verde oscura. En el sitio de Lalique entregan el siguiente listado de notas para la fragancia: pomelo, bergamota, ciprés, lavanda, acordes acuáticos, nuez moscada, vetiver Bourbon, vetiver de Haití, musk y madera de cachemira.

En partida la fragancia se siente fresca y ligera teniendo una cercanía con el aroma a agua de pimienta de Theorema Uomo de Fendi, adquiriendo un cuerpo más acuático a partir de los 5 minutos que incluye trazas verdes herbales algo toscas y silvestres al pasto y ajenjo con un aire floral indefinido que incluso se acerca a una flor de azahar, pasando a líneas más secas a la madera a partir de los 10 minutos que traen una impresión al musk floral con té negro presente en Bvlgari pour Homme, sintiéndose secciones más precisas a partir de los 15 minutos en vetiver con un ligero mentol de cedro donde la pimienta pasa a líneas más secas de nuez moscada, destacando a los 20 minutos aportes cítricos que van por cáscara de naranja y un pomelo rosado que refuerza la idea de un agua fría fresca de verano. En fase media a los 30 minutos el perfume presenta varias líneas paralelas al mismo tiempo, con una veta de pomelo más seca que sufre interferencia de tonos verdes acuáticos cercanos a flores como en un nenúfar, manteniendo una capa amaderada con aportes de vetiver fresco y especiados ligeros a la nuez moscada junto con un hilo escapado ahumado que recuerda a palo santo, elevando a 1 hora la aromaticidad del vetiver que es complementada por una nuez moscada más amaderada y picores de pomelo al jengibre. A las 2 horas el perfume incluye una mayor proporción de tonos a la bergamota con un aire floral, permaneciendo una base de madera que posee rasgos principales de nuez moscada y de un vetiver un poco más ahumado, apareciendo una línea paralela acuática compuesta por cáscara de pomelo en variante amarilla con impresiones florales que se mantienen indefinidas y próximas a flor de azahar, manteniendo a las 3 horas una combinación de vetiver ligero y un pomelo más verde que sigue aportando un cuerpo acuático frío con picores discretos de nuez moscada dentro de un marco de madera, elevándose a las 4 horas la acidez verde del pomelo que supera al vetiver e incluyendo secciones toscas vegetales que van por una menta de enebro con ajenjo y lavanda. A las 6 horas la fragancia vuelve a elevar un vetiver ligero y mezclado con nuez moscada que envía al fondo al pomelo conservando un cuerpo de agua especiada fría, destacando nuevos matices verdes levemente ahumados a la menta que provienen del vetiver y de influencias de cedro y ciprés con un aire de cuero y musgo, volviendo a incorporar a las 9 horas un punto ahumado que se aparta del vetiver y se acerca a las referencias iniciales de palo santo o palisandro con un dejo más alto de pimienta que se desplaza hacia el lado de madera verde de bosques, sintiéndose a las 12 horas nuevos brillos verdes que se sustentan en el vetiver pero que llegan a verbena, enebro y lavanda con un repunte del pomelo y de una nuez moscada próxima a clavo de olor. En fase final a 24 horas de aplicada la fragancia se centra en tonos frescos de madera seca con una primera capa en vetiver que es seguida por mezclas ligeras al sándalo y cedro que contienen un punto verde menor mentolado, con el pomelo ubicándose en segundo plano pero en una variante más amarga que produce ideas de pimienta y surgiendo con el tiempo un punto de ciprés mucho más fresco que el presentado en fragancias clásicas al bosque.

La fragancia conserva las referencias a vetiver y nuez moscada de su predecesor pero dándole un enfoque acuático que recuerda el aroma del desaparecido Theorema Uomo de Fendi con algunos ecos al inicio de Bvlgari pour Homme, centrándose a nivel de diario en épocas primaverales y veraniegas que aprovechan situaciones en exteriores y dando un aporte funcional refrescante en actividades deportivas. En oficina el aroma se siente correcto y dinámico, llamando la atención la profundidad del vetiver que se apega a líneas alimonadas no antiguas ni densas con un efecto acuático, cubriendo el segmento informal y semiformal con un buen efecto memoria que combina un aroma en gran parte lineal y que sale del promedio. En el caso nocturno el aroma adquiere un matiz más relajado de salidas con amigos y fiestas, abriéndose al segmento juvenil en fiestas y salidas con amigos aportando con una imagen limpia y más pulcra, moviéndose de manera natural en eventos semiformales sociales y protocolares, pudiendo ser una opción formal de verano pero con una mayor cantidad de dosis aplicada. A nivel romántico la fragancia maneja de buena manera el vetiver, presentándolo de manera empática e incluso despertando curiosidad sin perder un enfoque personal refrescante, apuntando a usos en salidas con pareja conocida. Rango de edad entre 20 y 60 años.