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Bambú by Adolfo Domínguez

Este perfume de comienzos del año 2010 mantiene la misma línea de aromas naturales establecida por las primeras fragancias de Adolfo Domínguez, generalmente bautizadas con el nombre de una nota aromática la cual usa como centro de inspiración para todo el perfume, como los Agua de Sándalo, Vetiver, Azahar y Agua de Rosas (diferenciándose de la línea U más juvenil y de conceptos más comerciales), tomando en esta ocasión la idea de un bosque oriental de bambús y agregando un concepto adicional de tierras orientales como complemento que giran en torno a especiados. El frasco imita la forma de un tronco de bambú, con forma de cilindro marcado por una hendidura propia de estos árboles. El sitio web de Adolfo Domínguez destaca al perfume y sus conceptos orientales de acercamiento a la naturaleza, pero no especifica cuáles son sus notas aromáticas principales.

En partida la fragancia muestra aires verdes frescos que parecen la mezcla de un musk vegetal con unos puntos que parecen comunes con algunos perfume masculinos de Bulgari, entre Aqva con Aqva Marine, dando la idea general de un especiado rondando una salvia y con fondos de cedro seco. En fase media el grupo especiado se concentra en una línea parecida a la pimienta que evoluciona de la sensación de salvia, con mayor cantidad de grupos secos atalcados que dan la impresión de un iris bastante floral como en el aroma de maquillajes de mujer, no exactamente como en Dior Homme si no que más cercano a una fragancia antigua de mujer. La nota de madera se aleja de la idea de cedro seco que dio al comienzo, sin mostrar con precisión si se trata de madera de bambú pero sintiéndose un cuerpo de agua general que se repite de otros perfumes que suelen ocupar bambú, papiro y loto, con un fondo amargo que remata alineado con la pimienta y ambos tomando la idea de un agua especiada. Sobre las 2 horas de aplicado existe evolución de aromas, con el iris acercándose a un jazmín muy clásico y denso, bordeando incluso las violetas por la idea de perfume antiguo, con la pimienta y la madera seca pasando a cáscara de nuez moscada. Entre los fondos se siente también con mejor precisión una bergamota o una nota fresca de complemento que parecía estar en la partida y que se hace presente con la finalidad de entregar una sensación general de frescura y balancear los tonos florales y especiados. A 4 horas de aplicado la nota de polvoso floral se intensifica quedando como la capa dominante del grupo, complementándose con un especiado vago en la línea de la pimienta cruzada con nuez moscada e incluso un poco de cardamomo terroso no mentolado, con una traza verde en el fondo que vuelve a recordar a la salvia. A 6 horas de aplicado la nota floral se mantiene dominante, destacando ahora el cardamomo por encima de la pimienta con un dejo seco que recuerda el especiado de Declaration de Cartier pero más concentrado y punzante sin frutales que lo suavicen, con fondos de madera un poco verdes que están en un punto medio entre tierra de bosque y una veta yodada de aire marino. Sobre las 9 horas las especies y el floral se suavizan, bajando la sensación punzante y dando la idea de una fragancia unisex entre jazmín con nuez moscada. En fase final permanece como dominante el floral entre iris con jazmín con sensación de perfume antiguo o talco de maquillaje, rozando las violetas por el lado del iris y con maderas de fondo ligeras, también ligadas con la idea de una cáscara de nuez moscada y residuos de pimienta al fondo como un agua especiada, mejorando en desplante con respecto a las fases anteriores pero todavía con un riesgo de producir dolores de cabeza al usar en espacios cerrados.

Tomando en cuenta el estilo del perfume y la intención que existe detrás, de representar un ambiente oriental inspirado en un bosque de bambú, la fragancia recuerda mucho los primeros perfumes de Kenzo que también seguían una filosofía oriental pero agregando una nota punzante que salía del esquema esperado (como Kenzo Jungle, Kenzo Homme y el primer L'Eau par Kenzo Homme) y que aportaban a crear un sentimiento de amor u odio por la fragancia a la primera impresión. En particular Bambú produce este mismo efecto de amor u odio al tomar una nota floral parecida a iris inspirada en Dior Homme pero que no tiene el mismo final avainillado que era el que le daba el toque sensual, agregando aires especiados que por momentos se vuelven punzantes en espacios cerrados. A favor destaca el hecho que la fragancia tiene un buen efecto memoria, siendo reconocible su aroma al olerlo de pasada aunque con un grado de confusión con Dior Homme en una respuesta rápida, bien orientado para espacios abiertos y dando la idea que es un producto semiformal indiferente de la temporada del año, para usar tanto en verano como en invierno por la mezcla de especiado con floral. En oficina tiene una fuerte tendencia a volverse intrusivo, especialmente en espacios cerrados donde puede dejar una sensación de nauseas o ahogo en uno mismo si se aplica en exceso. En el escenario nocturno se convierten en ventajas todas las desventajas de la oficina, con un aroma con presencia y con una leve inclinación al verano semiformal serio de cenas de negocios o reuniones en la barra de un pub, pasando a un informal de fiestas bajo mucho olor ambiental de humo, comida y otros perfumes de la competencia. Por el lado romántico vuelve el punto negativo de la intrusividad, donde las líneas especiadas con idea de salvia pueden sentirse chocantes a corta distancia y sin aportar con notas empáticas o atractivas que inviten a una situación de pareja. Rango de edad entre 25 y 50 años, con un primer foco en los 25 años para el uso nocturno de fiestas y pasando a un centro de 35 años cuando se busca seriedad semiformal.