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Rochas Man by Rochas

Esta fragancia del 1999 es uno de los 2 perfumes masculinos actualmente en producción de la marca Rochas, el otro siendo Eau de Rochas de 1970, con la fragancia marcando un hito en su época por un enfoque gourmand en el que destacaba una nota de capuchino, rompiendo la tendencia de la época centrada en fragancias de la década del noventa más calmadas y que aprovechaban tonalidades al agua más relajadas como reacción opuesta a la década del ochenta. El envase presenta una forma de cono de caras curvas a modo de una bala en vidrio esmerilado, con la tapa en plateado continuando con la forma del frasco y contando con un extremo superior plano que permite apoyar la botella de forma invertida. En el sitio de Rochas destacan que las notas básicas de la fragancia son: frambuesa, capuchino y pachulí.

En partida la fragancia presenta un tono dulce que combina porciones de vainilla con caramelo, moviéndose a la par con un picor especiado que se mezcla con una lavanda con presencia pero que disminuye de manera drástica al llegar a los 5 minutos de aplicado, manteniendo un aroma de la familia de las vainas de vainilla que se siente con similitudes menores con Pi de Givenchy del cual se desmarca por una baja de intensidad que se hace más notoria a los 10 minutos sosteniendo un acaramelado que da un paso rápido por un dulzor impreciso que da la idea de capuchino pero muy tenue y sintético sin fuerza en los granos de café, apegándose a dulces de vainilla y enfocándose a un pachulí más notorio que a los 20 minutos presenta características parecidas al fondo final de A*Men de Thierry Mugler. En fase media al pasar los 30 minutos la fragancia mantiene un centro de pachulí que se recombina con una vainilla mucho más dulce y seca que dela la idea de una mezcla de A*Men con las capas iniciales de Le Male de Jean Paul Gaultier, sosteniendo a 1 hora el acabado más dulce con un aire infantil de vainilla fresca con retornos de lavanda al agua de Le Male. A las 2 horas el perfume mantiene una combinación base de vainilla con lavanda que se intercala con pachulí a la baja que favorece que la mezcla adquiera un acabado plástico que sigue recordando el centro característico de Le Male en un formato más apagado y discreto, con parte del tono plástico abriéndose como una variante de la vainilla a bronceador ligero a las 3 horas, destacando en este punto un ascenso del tono de madera dulce que primero pasa por una fase de base amaderada clásica de varias fragancias de los años noventa y luego se aproxima a un café de tostado suave muy ligado a la vainilla, diferente al aroma de una taza de espresso puro o de un capuchino decorado con crema o leche y más cercano a una mezcla de bebida láctea de café en polvo, teniendo a las 4 horas unos brillos de pachulí en una dimensión de bosque que agrega frescores verdes bajos que reducen el plástico de vainilla. Al superar las 6 horas la fragancia sigue con una mezcla principal de vainilla plástica que incluso se siente como un residuo de Altamir de Ted Lapidus, con el pachulí dejando atrás los tonos verdes y pasando a tonos de chocolate con madera que coinciden con una versión suave de Axe Temptation, incluyendo a las 9 horas un retorno de parte del pachulí a aromas de bosque que van a verdes suaves tipo enebro con madera al cedro, incluyendo referencias vagas de florales al azahar con jazmín a las 12 horas que se mezclan con alzas de vainilla, volviendo el pachulí a su aroma más tradicional de confitado con ásperos de A*Men en un formato más fresco que TL Pour Lui de Lapidus. En fase final a las 24 horas la fragancia balancea un pachulí dulce menos verde y con confitados mesurados al praliné con aportes de flor de azahar volátil que contiene un aire de lavanda y violeta, con un fondo dulce de vainilla complementaria que contienen un tostado que se acerca a café pero que luego muestra puntos de similitud con madera, canela, chocolate y melaza.

La fragancia se siente con algunas notas comunes con otros perfumes de su misma época, como Le Male de 1995 y A*Men de 1996, dando también la impresión de ser el origen de varios perfumes y productos posteriores como TL pour Lui del 2003, Altamir del 2007, la serie Axe e incentivando comercialmente la nota declarada de capuchino presente en Very Irresistible Men de Givenchy y Blue Seduction de Antonio Banderas , dando a primera impresión un impacto menos novedoso que en su momento de lanzamiento y entendiéndose el enfoque gourmand como una derivada de pachulí actualmente más frecuente, apuntando en el escenario de diario a épocas frías e invernales donde la fragancia puede aplicarse con más soltura y frecuencia debido a una tendencia a mantenerse como un aroma apegado a la piel, alejándose de la actividad deportiva. En oficina las combinaciones dulces conservan una imagen masculina y pulcra no juvenil y de imagen con vestuario más preocupado o con más accesorios pensando en invierno, sin ser intrusivo y teniendo un efecto memoria que se siente afectado por la baja estela aromática, coincidiendo con otras frgancias que se basan en esta propuesta de aroma y rondando un promedio ligeramente superior. A nivel nocturno el perfume adquiere más soltura de uso permitiendo mayores aplicaciones, cubriendo situaciones de fiestas de imagen pulcra y reuniones con amigos y cenas, quedando corto en el caso formal al resaltar tonos de chocolate y flores de estilo actual más relajado. En lo romántico el aroma produce empatía en mujeres sin profundizar una intención sensual, funcionando mejor en situaciones con pareja conocida. Rango de edad entre 25 y 50 años.